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Tema: El inglés Lewis Hamilton sumó su segunda victoria del año

A la tercera fue la vencida y el tarro de las esencias de la Fórmula 1 se destapó en un circuito, el de Sakhir, que vivió una de las mejores carreras de los últimos años en el Mundial. Ganó Mercedes con un Lewis Hamilton inmenso. Nico Rosberg fue segundo y Sergio Pérez, con Force India, completó un podio que confirma la superioridad de la escudería de las 'balas plateadas', pero también que la emoción prometida por Bernie Ecclestone y la FIA con la nueva normativa es posible.

No hubo sorpresas en cabeza, pero si llegaron todos los adelantamientos que no pudieron verse ni en Australia ni en Malasia. La carrera fue un constante intercambio de posiciones, además, fraticidas puesto que las diferentes circunstancias de carrera quisieron que al final los equipos se fueran ordenando por posiciones. Ayudó, en gran parte, el peligroso accidente del mexicano Esteban Gutiérrez, que dio una vuelta de campana cuando fue embestido por Maldonado a falta de catorce vueltas para el final. El venezolano fue sancionado en carrera con diez segundos y perderá cinco posiciones en la próxima parrilla de salida. Se le añadirán tres puntos en el carnet por puntos.

La salida del Safety Car provocó que la emoción se alargara hasta la última vuelta en una carrera que se decidió a once vueltas. En cuanto la pista quedó libre, los Mercedes de Hamilton y Rosberg se despidieron del resto consiguiendo casi seis segundos de ventaja en una vuelta y se centraron en una lucha que a punto estuvo de costar algún que otro ataque de corazón en el muro de los alemanes. Hamilton defendió como un jabato un liderato conseguido con una estrategia de neumáticos diferente a la de su compañero. Antes del accidente, el inglés contaba con diez segundos de ventaja. En los úlitmos giros, cerró todo posible hueco ante los agresivos ataques del alemán que, con ruedas más blandas que las suyas, le ganaba la batalla al cronómetro.

El líder del Mundial no pudo repetir victoria como en Australia y se conformó con ser segundo. Visto lo visto en Bahréin, sabe que su único rival a día de hoy es Hamilton puesto que ni Sebastian Vettel ni Fernando Alonso pueden con los Mercedes. El alemán, que salía décimo, se benefició de la aparición del coche de seguridad y del acierto en sus entradas a boxes para situarse quinto. No contaba el cuatro veces campeón del mundo, sin embargo, con el arrojo de Daniel Ricciardo. Al australiano no le tembló el pulso y no dudó en adelantar a su teórico jefe de filas para situarse quinto y, después, cuarto al superar a Nico Hulkenberg. Le faltó una última vuelta para pelearle el tercer peldaño del podio a Pérez.

A Vettel se le acumulan los problemas acostumbrado como estaba a que nadie le pusiera en aprietos dentro de su propio equipo. El de Red Bull sudó después tinta china para contener los ataques de un Felipe Massa que acabó sexto tras protagonizar una de las mejores salidas de la temporada. Se colocó tercero, pero fue perdiendo fuelle con el paso de las vueltas. Su compañero Valtteri Bottas fue octavo y Fernando Alonso, noveno. El asturiano llegó a rodar quinto, pero el F14T sufrió en velocidad punta y no pudo luchar con la potencia de escuderías, a priori, inferiores como son Force India y Williams. El presidente Luca di Montezemolo abandonó el circuito antes de que terminara la carrera, señal inequívoca de que Ferrari no acaba de arrancar. En una carrera de infarto, de esas que crean afición con duelos en todas las posiciones de la parrilla, la Scudería estuvo fuera en todo momento. Ya no solo es Mercedes o Red Bull, también otros equipos que están demostrando la importancia de hacer bien los deberes.

Tras la victoria de Hamilton, Nico Rosberg lidera la clasificación con 61 puntos, once más que su compañero de equipo, y Nico Hulkenberg es tercero con 28. Dos menos tiene Fernando Alonso, que supera en tres puntos a Jenson Button y Sebastian Vettel. La próxima cita del Mundial será en dos semanas en el Gran Premio de China. El asturiano espera la reacción de un equipo al que se le acaba el margen de maniobra. Quien quiera pelear con Mercedes deberá reaccionar sí o sí en Shanghai.

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