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Tema: LOS PILOTOS, OBLIGADOS A SER MÁS LIGEROS

Todo vale para ganarle unas milésimas al cronómetro en una Fórmula 1 cada vez más acotada por la FIA. La nueva reglamentación permite poco margen de maniobra y los equipos se han visto forzados una temporada más a buscar soluciones para aligerar sus bólidos sobre el asfalto. Tanto que algunos pilotos se han visto obligados a endurecer sus ya de por si estrictas dietas alimentarias poniendo en riesgo su salud.

Es el caso de Jean-Enric Vergne. El piloto de Toro Rosso tuvo que ser hospitalizado entre el Gran Premio de Australia y Malasia debido a la falta "de agua y de todo un poco". El francés reconoció este fin de semana en Bahréin que " hice una dieta este invierno pero llegué a ciertos límites que el cuerpo ya no podía soportar". Excesivamente debilitado, Vergne se vio obligado a parar durante unos días y lamentó que los pilotos tengan que verse en una situación así ya que "los coches de F1 son muy difíciles de conducir y necesitamos todas nuestras habilidades. Ser forzados a perder peso no es bueno".

Para el francés es "una estupidez" que el límite de peso se mantenga todavía por debajo de los 700 kilos por más que este año la FIA lo ampliara en 50 kilos para dar cabida a los nuevos motores Turbo V6. Vergne no es el único piloto que en los últimos días se ha mostrado contrario a estas limitaciones que mantienen en desacuerdo a los pilotos ya que "los más ligeros quieren mantener su ventaja".

Adrian Sutil, uno de los pilotos más pesados de la parrilla con 75 kilos, denunció que "apenas puedo llevar una botella de agua en el coche para no sumar unos gramos de mas. No tiene sentido, nos pasamos casi dos horas conduciendo coches a más de 300 km/h y necesitamos sentirnos fuertes". Romain Grosjean, por su parte, avisó que "lo tienen mal si quieren que pierda peso con 1,85 metros y 65 kilos".

Una dieta a base de pasta, pollo y fruta y pequeños trucos como la sauna o la deshidratación antes de las calificaciones son prácticas cada vez más habituales en el Mundial. Vergne ha sido el primer piloto en sufrir las consecuencias de una obsesión por ser más ligeros, pero el consenso parece imposible incluso entre los propios pilotos. Felipe Massa, con 59 kilos, ya avisó que "así es el reglamento. Si un coche es demasiado pesado es que el equipo no ha hecho bien su trabajo".

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