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Tema: ¿Las quejas del Madrid? “Me hicieron reír mucho”

Los coletazos del clásico llegaron hasta la sala de prensa del Vicente Calderón. Allí, tranquilo, intentando transmitir serenidad y perfil bajo, pese a ser el entrenador del líder, Diego Pablo Simeone fue preguntado por la copa del discurso que le hicieron Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos el domingo. Los dos jugadores madridistas, como Simeone, cuando terminó el derbi, apuntaron que, a no se sabe quién, no le interesa que el Madrid gane la Liga. “Me hicieron reír mucho. Sin opinión. La verdad, me hicieron reír”. Identificado con la historia del club, con el sentimiento existente entre la hinchada rojiblanca de que el vecino ha contado con muchas ayudas arbitrales a lo largo de su historia, con el ejemplo reciente del penalti no señalado de Ramos a Costa en el último derbi de Liga, a Simeone le hizo gracia que los futbolistas del Madrid vieran manos negras en el arbitraje de Undiano Mallenco.

Hay un punto de batalla psicológica en este tramo final de la Liga. Y en esas coordenadas, Simeone mide cada mensaje más que nunca. Ya como líder, parece como si le interesara obviar la posición que ocupa. “Fue escuchar la palabra líder por boca de un periodista en la primera pregunta y abordar directamente el partido del Granada: “Mañana el partido del Granada es duro porque las necesidades del rival, lo que se están jugando, es tan importante como lo nuestro. Espero tener el estadio lleno, más allá de que cueste dinero, de la hora, necesitamos un ambiente hermoso, invito a que vengan”. Quiere el técnico argentino implicar a la grada y por una segunda vez agitó ese reclamo demandando la presencia masiva de la hinchada: “Necesitamos que la cancha explote, llena de camisetas, de banderitas, tiene que haber mucha gente, aunque sea a las diez de la noche”.

En ese discurso de tapado permanente, pese al puesto que ocupa el Atlético, Simeone sigue dando favorito al Madrid y al Barcelona: “Sin duda ellos son favoritos, podríamos hablar de otra cosa si quedaran cuatro o cinco jornadas, pero en nueve partidos hay que ganar siempre para poder competir con ellos. Por eso seguimos en el partido a partido, porque tenemos ilusión”. La capacidad de respuesta de sus jugadores ante la necesidad de ganar todos los partidos y la presión que eso conlleva “hay que verla”, dijo, para después admitir: “Es normal que se genere esa pregunta, pero se verá más hacia al final, entonces si llegará”. “Hay que jugar”, abunda el técnico, para cerrar su discurso sobre todo lo que le puede esperar al equipo de aquí al final del campeonato. Y lo primero es el Granada, al que intuye como un equipo de esos que le puede complicar la vida a su equipo porque le cederá pocos espacios atrás: “Ellos trabajan normalmente con el 4-3-3, tienen buena pelota parada y buen ataque por las bandas. Y arriba delanteros con buen juego de espaldas para aguantar la pelota y esperar que llegue la segunda línea desde atrás. Necesitaremos jugar con una alta intensidad”.

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